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Los gerentes exitosos dependen de las capacidades de sus subalternos
Las destrezas de marketing
de Denis, las capacidades de Xiomara para manejar cifras, el conocimiento que
tiene José del mercado local, la experticia de Luis en
tecnología de información...
Son múltiples las publicaciones que
ofrecen consejos a los gerentes sobre como movilizar a su gente en torno a las
metas de desempeño generales.
Aunque la mayoría de los gerentes
en buscas de puestos cada vez más alto saben que un equipo empoderado mejora en
gran manera su rendimiento, la realidad cotidiana de la jerarquía corporativa y
el hábito de tener bajo total control al personal, empañan esta verdad. De
hecho, varias compañías están abandonando el modelo de arriba hacia abajo
sustentado en impartir ordenes y ejercer
control, sin embargo muchos gerentes aplican este modelo vertical,
estimulando así un ciclo vicioso.
Ante esa triste realidad, la
respuesta de los colaboradores es proteger celosamente su única fuente de poder
-su experiencia- lo que hace perder fuerza al equipo. Los miembros del equipo
pueden ser interdependientes respecto a sus funciones, pero dicha
interdependencia es ineficaz; lo que conlleva un gran desperdicio del potencial
de la empresa.
La falta de compromiso se vino
convirtiendo en un vicio, los jefes deben aprender como sacar a flote la mejor
contribución de sus colaboradoreslocales y por ende promover su
compromiso. Su trabajo, es asegurarse de
que cada interacción con un subordinado aliente un sentimiento de dependencia
mutua, aprendiendo estas lecciones:
1. Sea modesto:
Virtud difícil de
adquirir, casi siempre colisiona con los miedos básicos. Muchos gerentes nuevos
se sienten nerviosos cuando se exponen y se ponen a prueba ante los demás; por
tanto terminan desalentando las contribuciones de sus subalternos y, por ello
se privan de ese beneficio.
Ejemplo: El caso de David, "dado que yo lo sé todo y usted no
sabe nada, esto es lo que usted tiene que hacer", impartiendo instrucciones
detalladas y narrando historias irrelevantes, que no vienen al caso, queriendo
demostrar su éxito en la solución de problemas.
Si de pronto
usted se siente reflejado en la historia personal de David, deténgase y pida
disculpas por decir tantas tonterías, pues lo único que hace es exhibir sus
inseguridades. Confiese a su gente que usted no tiene el record en solucionar
problemas y más bien demuéstreles que sus ideas y consejos son fundamentales
para el éxito.
2. Escuche
genuinamente y demuéstrelo:
En términos
generales los gerentes escuchan con mayor atención a sus colaboradores, sin
embargo sus equipos no siempre lo ven así, o incluso no reconocen que esto es
importante.
Las personas se
fijan en su lenguaje corporal, toman nota hacia donde dirigen su mirada y de lo
que hace con sus manos, no es fácil recordar esto cuando estamos en alguna
reunión, sin embargo manejar esta señal es esencial. Haga lo que haga nunca
mire el reloj ni mucho menos revise su celular, mientras otra persona esté
hablando.
3. Invite
al desacuerdo:
Aunque muchas
compañías están aplanando su pirámide jerárquica, las normas corporativas
culturales rígidas tienen como fin impedir la disensión especialmente en
público y durante las épocas de incertidumbre económica.
Los gerentes
deben ver cada interacción con su subordinado no como una reunión formal uno a uno sino como una oportunidad para
aprovechar su experticia y alentarlos a expresar lo que piensan, sienten y
esperan.
4. Enfóquese
en la agenda:
En muchas
ocasiones los gerentes invitan deliberadamente
al desacuerdo pero de una manera indisciplinada en especial en reuniones donde "todas las ideas están sobre la mesa".
El problema es que cuantas más cosas se incluyan en la agenda, menos tiempo
tiene cada persona para hablar, a menos que el tiempo designado para la reunión
seailimitado. Se fija un tiempo límite
usted termina despachando en forma acelerada algunos puntos de la agenda, lo
cual causa consternación.
5. No
pretenda tener todas las respuestas
La solución de
problemas es un asunto central en la autoestima de un gerente y un sentimiento
de ineptitud, puede salir a flote cuando no encuentre fácil solución a alguno de ello.
Para que un
gerente sea exitoso él debe verse así mismo como un catalizador en la solución
de problemas y no como un solucionador de problemas.
6. No siempre puede tomarse una decisión
La sabiduría
gerencial convencional sostiene que una decisión defectuosa es mejor que
ninguna decisión.
Las recompensas
son enormes cuando usted deja de controlar
a sus subordinados, y en lugar de ello, los compromete, empodera y motiva a contribuir, con su
conocimiento y experiencia, al logro de un enfoque consensuado.
Recuerde, los
colaboradores y usted, se beneficiaran de las decisiones tomadas de manera más
inteligente.
Nejama Bergman
Padilla
Algunas reflexiones
publicadas en New York Time
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